Caça Social

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lunes, 6 de noviembre de 2017

La Junta de Castilla y León discrimina a los cazadores no federados y adjudica “a dedo” el control de especies cinegéticas en terrenos públicos



La Unión Nacional de Entidades de Caza (UNAC) considera injusto que la Junta de Castilla y León a través de un convenio de colaboración con una federación deportiva, adjudique el control poblacional de especies cinegéticas en terrenos públicos con la condición de poseer una licencia federativa, dejando al margen a todos los cazadores con licencia de caza de la Comunidad Autónoma que no están federados.

La Junta de Castilla y León derogó el pasado mes de diciembre de 2016 la Orden MAM/1415/2004 que regulaba el ejercicio de la Caza en los Cotos Regionales de Caza y Zonas de Caza Controlada (terrenos cinegéticos), bajo la excusa de que no habían podido generar unos beneficios económicos a los propietarios privados y al elevado coste que la gestión cinegética de los mismos suponía para la Administración. 

Los Cotos Regionales de Caza se crearon con la finalidad de facilitar el acceso al ejercicio de la caza a todos los cazadores que estuvieran en posesión de una licencia de caza, y las Zonas de Caza Controlada se constituyeron sobre Terrenos Vedados, en los que, por la superficie y características de orden físico y biológico, se consideraba conveniente establecer un plan de regulación y disfrute del aprovechamiento cinegético. 

A través de la Orden FYM/1040/2016, la Junta de Castilla y León señaló ser incapaz de gestionar por si misma las casi 30.000 hectáreas que suponen estos terrenos cinegéticos públicos y todo ello por motivos económicos. En este sentido, la normativa sectorial ya aportaba soluciones al problema con la posibilidad de que la administración y gestión, de las Zonas de Caza Controlada (más de 22.000 hectáreas), pudiera ser realizada por asociaciones de cazadores (artículos 34 y 35 del Decreto 83/1998). 

En lugar de ceder el control de dichos espacios cinegéticos a las asociaciones de cazadores locales para que los cazadores y rehaleros con licencia de caza expedida por la Comunidad Autónoma lo hicieran sostenible en todos los sentidos; el 30 de mayo de 2017 la Junta de Castilla y León firma un Convenio con la Federación de Caza de Castilla y León, entidad deportiva que cobra una licencia federativa para formar parte de ella, al objeto de “establecer la colaboración entre las partes en materia de realización de controles poblacionales sobre la fauna silvestre cinegética” de dichas zonas. 

La UNAC considera poco acertado y un favoritismo hacia una entidad deportiva, que se discrimine a todos los cazadores, rehaleros y a sus asociaciones, favoreciendo a la Federación de Caza para que los cazadores que quieran participar en dicha labor de control poblacional, además, tengan la obligación de poseer una licencia federativa. Sería acertado y no discriminatorio, que la Junta de Castilla y León legislara para todos los cazadores y rehaleros castellanos leoneses con licencia de caza de la comunidad por igual.

UNAC

sábado, 4 de noviembre de 2017

VALORACION DE LA SITUACION DE LA CAZA EN NAVARRA Y DE LA GESTION QUE EL GOBIERNO DE NAVARRA HACE CON ELLA.



Navarra tiene todos los mimbres para ser una de las comunidades punteras de España en materia de caza ya que tiene un hábitat increíble y variado, y un colectivo de casi 30.000 practicantes que con gran afición la practican socialmente.

Sin embargo, los cazadores llevamos unos 30 años viendo como una mala gestión va a conseguir acabar con ella, y esto es algo que desde ADECANA no estamos dispuestos a consentir ya que una afición tan maravillosa como es la caza se vaya a pique y vamos a seguir luchando por ello. 

Hay muchos temas sobre los que la Administracion debería de dar un cambio total de rumbo, como todas las pegas que se nos pone para autogestionar nuestros cotos tal como establece la ley, 

La prohibición de caza de especies en las ZEC y los LICS cuando dijeron que respetarían los aprovechamientos hasta entonces existentes.

La normativa que se ha modificado recientemente acerca de la responsabilidad por los accidentes con jabalíes si ha habido batidas de caza mayor, cuando precisamente los cazadores somos la solución no el problema que lo ocasiona al eliminar el exceso de jabalíes. 

¿Se imaginan los ciudadanos que pasaría si nos negáramos a cazar jabalíes y conejos? que su población en un par de años se triplicaría y entonces esto sería una debacle. 

Los cazadores navarros no estamos dispuestos a que solo se nos quiera para eliminar animales que causan problemas y se nos intente limitar el resto de las especies. 

Un ejemplo muy claro de que no se están haciendo bien las cosas son los Planes de Ordenación Cinegética, que si bien en teoría deberían ser un instrumento de mejora del hábitat, y de gestión integral del territorio, en la práctica solo sirven para el conteo de animales. 

Hoy en día a los cazadores los POC nos cuestan mucho dinero, tiempo en conteos etc, pudiendo resumirse su utilidad en un plano del coto donde vengan los aparcamientos, las distintas zonas de caza, el calendario anual y cuatro normas, todo lo demás es paja y la prueba es que no han servido para mejorar la caza o los problemas de esta desde que fueron implantados. 

Una gran polémica y descontento está creando entre los cazadores la medida impuesta en la orden de vedas de este año al limitar con carácter general a un máximo de dos días la caza de la perdiz que precisamente comienza el miércoles 1 de noviembre, pudiendo ampliarse a 4 días si se cumplían el haber acreditado haber trabajado en mejoras de su hábitat, en control de predadores, y haber presentado unos calendarios adecuados, pero en la practica el Departamento de Medio Ambiente a la gran mayoría de los cotos les ha concedido únicamente dos días, a pesar de haber acreditado los trabajos que se exigían. 

En los cotos donde no hay perdiz suficiente los cazadores somos los primeros en no cazar, pero donde gracias al trabajo de todo el año hay una población susceptible de un aprovechamiento sostenible tenemos todo el derecho a que se nos den algunos días más. 

No hay derecho a que haya cotos donde al escudarse en conteos generales por regiones no se ha tenido en cuenta los datos de los conteos y datos de capturas anuales que efectuamos con los técnicos en nuestros cotos, y que en muchos casos daban de sobra para poder haber cazado 3, 4, 5 o 6 días. 

El colectivo estamos muy disgustados ya que la Administración Foral, a sabiendas de que el problema de la perdiz está ocasionado por la degeneración del hábitat de la estepa cerealista, cuya competencia es del Gobierno, carguen únicamente en la limitación de su caza la pretendida solución a su problema. 

Hace unos meses Medio Ambiente sacó una orden foral de subvenciones para mejoras de hábitat, y muchas sociedades de cazadores se apuntaron a ellas gastándose mucho dinero con el fin de mejorar sus cotos, pero con esta forma de actuar en contra de los cazadores lo que van a conseguir es cargarse las ayudas para el año que viene.....ya que nadie en su sano juicio va a volver a gastarlo si sabe que trabaje lo que trabaje le van a tratar igual que el que no hace nada, y sin embargo también le dan los dos días. 

¿Qué pretenden con esto? ¿Que un cazador este todo el año trabajando y pagar a veces una cantidad importante de dinero para mejorar el hábitat del coto y mantenga todo el año un perro de caza para que se le permita cazar únicamente dos días? Con este tipo de actuaciones lo único que van a conseguir es empeorar la situación de la perdiz. 

Desde ADECANA defendemos que Medio Ambiente tiene que determinar los días de caza en función de los conteos y datos de capturas anuales, no podemos estar todas las temporadas discutiendo días de caza generalizados. 

A nuestro entender, Medio Ambiente no tiene en cuenta si un coto tiene pocos o muchos cazadores de perdiz, si en una zona ha habido o no pedregadas, o que gracias a que se perrea sin escopeta los fines de semana anteriores a la apertura las perdices están tan avisadas que al menor movimiento se refugian en las zonas protegidas, o que como salga un día de niebla tan típica de esta época no se permite cazar. 

Nos está dando la sensación de que lo que quieren es que después de que conseguimos que el guarda solo fuera obligatorio para ciertas funciones, como conteos, recechos etc,,, con este tipo de medidas lo que quieren es “metérnoslo con calzador” o “vendernos días de perdiz a cambio de guarda”, ya que casualmente a los que tienen guarda fijo se les han dado muchas más facilidades para cazar. Sin embargo a los que no lo tienen pero que con trabajo hecho por sus socios han conseguido tener una buenas poblaciones se les deniegan, y esto es algo que no debemos consentir y es objeto de esta crítica.

De hecho con este tipo de medidas cada año se cazan muy pocas pero por lo menos la gente se entretiene paseando por el campo, y donde no se caza, no es que no solo no aumenta, sino que cada vez van quedando menos hasta ser meramente testimoniales. 


Desde ADECANA podemos asegurar que dado que los cazadores somos los únicos que luchamos por la perdiz, si dejamos de cazarlas esta desaparecerá, y será por culpa de la administración que no ha hecho lo que tenía que hacer en la defensa de su hábitat como le exige la ley aplicable. 

Este es el sentir del colectivo que cada vez nos estamos hartando más con este tipo de medidas que van en contra de la caza y los cazadores.

ADECANA

viernes, 27 de octubre de 2017

La Caza debería de declararse Patrimonio de la Humanidad



En noviembre del año 2010 la cetrería, arte de cuidar y adiestrar aves de presa para cazar animales silvestres libres en su medio, fue incorporada a la “Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” en la quinta reunión del Comité Intergubernamental para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial celebrado en Nairobi. Es el único arte en el seno de la Caza que ha obtenido este reconocimiento. Así consta en el Ministerio de Cultura. Algo que me satisface, pues durante muchos años la he practicado.

Algunas corrientes en el seno de la caza, como la Oficina Nacional de la Caza (ONC), pidieron al Gobierno español en el año 2012 que promoviera la caza como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la Organización de Naciones Unidas (UNESCO), con el apoyo de la Real Federación Española de Caza. También algunos autores, como Julen Rekondo en su escrito “La caza como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”, afirmaban en defensa de sus requisitos que “3.2. La práctica de esta actividad tradicional ha dejado una significativa influencia en todos los ámbitos de la vida y cultura en España, en la literatura, en la lengua, el arte, canciones, músicas y danzas tradicionales, así como los utensilios, la indumentaria y la alimentación”. 

A dicha propuesta anterior, que me parece muy loable su iniciativa, no se adhirió la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC), tal vez por no compartir las justificaciones que argumentaron, a lo que me sumo. Uno de sus argumentos indicaba: “La caza, como actividad que regula las especies y genera biodiversidad, es necesariamente compatible con el conservacionismo, de manera que las inversiones que esta genera sean garantes del futuro de los hábitats y habitantes del medio rural y natural”(Agencia EFE). Al proponer con estos argumentos la caza como práctica o actividad, se queda corto y no identifica la magnitud y grandiosidad que ha supuesto la caza para la humanidad. 

Este intento fallido no debe de desanimar al colectivo, ni a nuestros gobernantes que lo apoyaron, ni a nuestros representantes que lo pueden impulsar, ni a otros países y naciones del mundo que se pueden sumar, ya que la caza en sí, es un patrimonio cultural no reconocido acogiéndonos a la definición de la UNESCO (2014) - Indicadores UNESCO de Cultura para el Desarrollo: Manual Metodológico, Pág. 132.: 

“El patrimonio cultural, en su más amplio sentido, es a la vez un producto y un proceso que suministra a las sociedades un caudal de recursos que se heredan del pasado, se crean en el presente y se transmiten a las generaciones futuras para su beneficio”. 

Y eso es lo que es la caza, un legado formativo que se ha transmitido de generación en generación hasta el hombre contemporáneo. 

La “Caza” a lo largo de millones de años ha sido un fenómeno social que ha influido en numerosos aspectos alrededor de la humanidad: bélicos, artísticos, educativos, organizativos, políticos, económicos, comerciales o medioambientales. 

Pero habría que analizar la evolución de las personas a lo largo de su existencia, durante millones de años, para darnos cuenta de la influencia, el alcance y contribución que ha tenido la Caza en la forma de vivir y, de ser, de la humanidad actual. Una humanidad que tiene mucho que agradecer a la caza. 

Para entender la aportación de la “Caza” a la humanidad actual debemos de ir mucho más lejos de verla como el ejercicio, la actividad o la práctica de perseguir, acosar, atrapar o abatir animales salvajes en el medio natural, la cual ha proporcionado proteínas al hombre para su existencia; la debemos ver como el fenómeno social y cultural que ha modelado al hombre a lo largo de millones de años, como animal racional, proporcionando a la humanidad contemporánea: 

- Sostenibilidad de los recursos naturales. Cazando y recolectando lo necesario, sin agotar el entorno de especies ni recursos que le servían tanto para el mantenimiento de la prole, como para la obtención de herramientas y utensilios extraídos de esos recursos naturales. Además de contribuir al equilibrio ecológico del ecosistema. 

- Desarrollo equilibrado. La captura y consumo de animales contribuyó a obtener grandes cantidades de proteínas, que contribuyeron al desarrollo biológico, fisiológico y morfológico del hombre. 

- Movilidad. Las sociedades prehistóricas de cazadores se movían condicionados al clima y la caza, una forma de preservar el alimento y un modo de establecer movimientos sociales en diferentes lugares del mundo, y de que esa fuente de proteína animal y fibra vegetal siguiera siendo sostenible a lo largo del tiempo. 

- Conocimientos territoriales. Los movimientos de las agrupaciones o tribus o etnias en busca de caza, de la recolección de plantas o emigrando a lugares con climas más benignos, les proporcionaba a las sociedades de cazadores conocimiento de los lugares y de los territorios a lo largo de los siglos. 

- Formación e información. La caza ha sido un medio de transmisión de información y de conocimientos. El hombre ha aprendido conocimientos que ha transmitido a sus descendientes para que estos pudieran cazar para subsistir, lo que les ha dotado de formación y habilidades adquiridas a lo largo de miles de años, los cuales se han transmitido de padres a hijos. 

- Trabajos en equipo y reparto de tareas. Primero se cazaba individualmente, y a lo largo de los siglos se reunieron en sociedades cazadoras, para hacerlo en grupos organizados con funciones diferentes para cada individuo. 

- Jerarquías y mandos. Los maestros cazadores enseñaban a los noveles, lo que ha contribuido a la cadena social y bélica, dotando de lo que en la actualidad conocemos como la cadena de mando; unos han dirigido a los otros para la consecución de los fines planteados por la organización, los cazadores más veteranos enseñaban a los más jóvenes a cazar, unos mandaban y otros obedecían. 

- La ganadería. De la caza han nacido la ganadería y el pastoreo. El hombre ha cazado y domesticado a los animales, y a lo largo de su vida se ha dado cuenta que cuidando y criando a esas especies no tenía la necesidad de cazar todos los días. No solo eso, ha domesticado a los animales como auxiliares, para que le sirvieran como herramientas para poder cazar: como los canidos para la defensa y el rastro, las rapaces para la captura de presas, y los mustélidos para el acceso a lugares inaccesibles. Especies, algunas de ellas que han llegado a servir en la actualidad como animales de compañía del hombre. 

- Creación de arte. Un arte rupestre basado en la Prehistoria y Arqueología de nuestros ancestros. Enclave y lugares para la observación, donde las escenas de caza de los animales con figuras humanas de arqueros y lanceros, así como representaciones de animales aislados: cabras, ciervos, jabalíes y aves, nos hacen retroceder en el tiempo y darnos cuentas que sus dibujos fueron las primeras expresiones del arte que, a lo largo de los siglos, han ido mejorando y aprendiendo los varones y las mujeres. 

- La confección y fabricación de herramientas y utensilios. Unos cazadores que aprendieron a cazar con sus manos, pasando a fabricar lanzas, arcos y flechas, y terminando construyendo y utilizando armas de fuego. Esa imaginación ha sido consecuencia de la caza y de la subsistencia y la supervivencia entre competidores, tanto de la misma especie como de diferentes especies. 

- Los enterramientos de insignes cazadores y guerreros en sus poblados, y a los miedos y creencias de dichas sociedades y colectivos, dieron pie y conllevaron a los enterramientos y cementerios de las personas. 

La caza ha transmitido habilidades, formas de vivir, valores, comportamientos, enseñanzas, respetos y actos que la humanidad actual le debe a la caza, y a la cultura que ha transmitido de generación en generación a lo largo de la existencia del hombre. 

Preservar, apoyar, proteger y fomentar lo que hemos heredado y adquirido de nuestros ancestros a lo largo de millones de años, y que ha contribuido a que la sociedad actual sea como es en el presente; considero que es honrar y agradecer esa aportación que ha contribuido a ser lo que en la actualidad somos las personas. Por eso, considero que reconocer ese fenómeno de la caza como Patrimonio de la Humanidad, sería honrar a nuestros antepasados, y reconocer el legado que nos han transmitido a lo largo de los siglos nuestros ancestros. 

Víctor Rafael Mascarell Mascarell 
Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC).
Real de Gandía (Valencia), 27 de octubre del 2017.



Aclaraciones a la adquisición y tenencia de armas de fuego para la práctica de la caza o del tiro deportivo



A la vista de la incertidumbre creada en relación con la expedición o renovación de las licencias de armas del tipo D y E, la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) se ve en la necesidad de aclarar la ambigüedad que suscita una incorrecta interpretación de la norma.

En este sentido, la Directiva 2017/853 del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se modifica la Directiva 91/477/CEE del Consejo sobre el control de la adquisición y tenencia de armas, recoge lo siguiente en su artículo 5:

“(…), los Estados miembros solo permitirán la adquisición y tenencia de armas de fuego a las personas que, teniendo un motivo justificado: 
a) hayan cumplido 18 años de edad, salvo en caso de adquisición que no sea mediante compra y de tenencia de armas de fuego para la práctica de la caza o el tiro deportivo, (…)” 

Por su parte, el Real Decreto 137/1993 por el que se aprueba el Reglamento de Armas, en su artículo 97.2. contempla: 

"(…). Cuando se solicite la concesión de las licencias D (…) y de las licencias E (…), dicha información se referirá también a la dedicación real del interesado al ejercicio de la caza o de los deportes correspondientes, que podrá ser acreditada por los solicitantes mediante exhibición de las correspondientes licencias de caza y tarjetas federativas en vigor." 

Recientemente a una consulta efectuada por la UNAC a la Intervención Central de Armas y Explosivos, con la finalidad de aclarar el contenido recogido por algunas Intervenciones de Armas, por cuanto se ponía en duda qué documentos eran válidos para justificar la tenencia de la licencia de armas, se informó que el texto debía recoger lo siguiente: 

“Documento que acredite la dedicación a la actividad cinegética o a la práctica deportiva, con armas (licencia de caza o tarjeta federativa expedida por una federación de tiro).” 

Por lo tanto, para acreditar la práctica de la caza o dedicación al ejercicio de la caza el único documento válido en la actualidad es la LICENCIA DE CAZA expedida por la Administración.

UNAC

viernes, 13 de octubre de 2017

LA ADMINISTRACION SIGUE CARGANDO EN LOS CAZADORES LA RESPONSABILIDAD DE LA CONSERVACION DE LA PERDIZ.



PARA PODER CAZARLA MAS DE 2 DIAS SE LES EXIGEN ACTUACIONES DE MEJORA DE HABITAT QUE CORRESPONDEN A LA ADMINISTRACION Como novedad en la Orden de Vedas se ha establecido que las sociedades de cazadores acrediten el haber trabajado en los últimos años en medidas eficaces de mejora del hábitat de perdiz, como las bandas sin cosechar o sin cultivar, las siembras y/o los desbroces destinados a la mejora de esta especie, el haber acreditado haber trabajado activamente en el control de depredadores, y haber presentado en los últimos años unos calendarios de caza adecuados a las poblaciones naturales disponibles en dicho acotado.

Jesus Irazola, secretario de Adecana, y representante de esta asociación en la Comisión Asesora de Caza no está de acuerdo en que si se quiere cazar más de dos días se disponga como “condición sine qua non” las sociedades tengan que cumplir estas tres condiciones. La Administración a través de sus estudios y los cazadores tenemos muy claro que el problema de la perdiz no es la caza, sino el deterioro de su hábitat. ¿Si la gestión de los habitats le corresponde al Gobierno de Navarra, porque Medio Ambiente carga en exclusiva sobre los cazadores algo que debería hacer la Administración?. 

Jesus indica, “llevamos 20 años de planes de ordenación cinegética y no han servido para nada ya que solo sirven para contar animales y para hacer gastar inútilmente mucho dinero a las sociedades de cazadores. La disminución paulatina de la perdiz se sabe que viene determinada por el cambio del hábitat. Desde ADECANA venimos solicitando desde hace muchos años que los Planes de Ordenación Cinegética sean integrales, incluyendo la caza, la agricultura, la ganadería, la gestión forestal, etc.,”. 

Este experimentado cazador afirma que Los POC solo sirven si con ellos se mejora el hábitat. “Las sociedades únicamente somos los titulares de los aprovechamientos que se nos adjudican, pero los titulares de los cotos que generalmente son los ayuntamientos, junto con medio ambiente son los que tienen la potestad real de mejorarlos. En cambio los cazadores no somos los propietarios de estos terrenos y solo podemos hacer lo que nos dejan, y encima con nuestro dinero y mano de obra”. Jesus da dos ejemplos con los que se podía trabajar, un ayuntamiento puede exigir en el arriendo de comunales la práctica de medidas medioambientales favorables para la fauna, como obligar a dejar bandas sin cosechar, promover desbroces, etc, o el propio Gobierno de Navarra podría hacer mucho más para que la recolección se haga con un mayor respeto medioambiental, o exigiendo un mayor control de la econdicionalidad que promueve la PAC. 

LA PERDIZ DESAPARECERÁ EL DÍA QUE SE DEJE DE CAZAR 

Jesus afirma categórico, “la perdiz desaparecerá el día que se deje de cazar. Si la Administracion sigue centrándose exclusivamente en limitar la caza de la perdiz, disminuirán los socios de los acotados, y con ello las aportaciones y mano de obra voluntaria de las sociedades y por lo tanto los trabajos a favor de la perdiz y del hábitat” 
Floren Markina, Doctor en Ciencias Biológicas y gestor de Aran Navarra Servicios Medioambientales y especialista en planes de Ordenación Cinegética tampoco está de acuerdo en la gestión que se está haciendo de los hábitats de las especies esteparias. 

Floren indica que “ La dureza del terreno en el que se desarrolla la caza de la perdiz, , la progresiva matorralización de las laderas y una elevada edad media de los cazadores, dificulta notablemente la caza de la perdiz roja en muchos acotados navarros, con lo que la presión ejercida sobre la población es mínima, independientemente de las jornadas de caza que se planteen cada temporada, siendo más efectivo y racional establecer un cupo de capturas por temporada que una limitación de los días de caza.” 

“En mi consideración la problemática que rodea a la perdiz roja en Navarra, en general, se basa en una progresiva pérdida de hábitat por la transformación de los usos tradicionales del campo (agricultura y ganadería, fundamentalmente), influyendo poco, o muy poco, la presión cinegética que se realiza sobre la especie. Véase el caso de acotados que han optado por la veda de la especie, y siguen perdiendo población al mismo ritmo, que antes del cierre de su aprovechamiento”. 

A entender de este técnico, el sistema actual de limitar zonalmente el aprovechamiento cinegético de los cotos, constituye un enorme agravio comparativo con aquellos que, cada año, trabajan por la recuperación del hábitat para las especies y por la conservación del medio natural, sufriendo estos, por tanto, idénticas limitaciones que los terrenos donde la gestión es prácticamente escasa o nula.

ADECANA (Navarra)